El viernes es un día sagrado de reposo que hay que cumplir
Los musulmanes se han acostumbrado a festejar el viernes como día de reposo oficial. Cada cultura y cada religión tienen su día de reposo semanal. Dios ha distinguido el día del viernes y lo ha dedicado a los musulmanes, según toda una asura coránica llamada precisamente “Viernes”, que habla de los rituales de este día de la semana. El viernes tiene particularidades muy recomendables, como son la higiene corporal, el vestido limpio y el porte decoroso, así como la asistencia a la oración de ese día, que difiere de las oraciones realizadas los demás días de la semana y sólo se efectúa colectivamente. Un aspecto importante de la oración de los viernes es que su preparación comienza ya el día anterior, pues los musulmanes multiplican las invocaciones y la lectura del Corán y cesan sus diversiones y todo aquello que los aleja de la sumisión divina.
A partir del siglo pasado, a causa del colonialismo, hubo cambios en algunos países islámicos en cuanto a tener como día de reposo el viernes, sustituyéndolo por el sábado o el domingo. En estos casos, durante el viernes se limitan estos países a alargar el tiempo de reposo al mediodía, para permitir efectuar la oración colectiva, después de lo cual se vuelve al trabajo. Pero con esto el día del viernes se evapora, pues los bienes colectivos que de él se desprenden, como la comunicación con los parientes y el olvido de las preocupaciones terrenales, desaparecen.
Y es extraño que la salida del colonialismo no haya conllevado el abandono de esta apostasía que él había introducido, lo que significa reducir la importancia del viernes. Es posible que este hecho tenga que ver con el tipo de élite y de las generaciones que crecieron a la sombra del colonialismo, que se habían acostumbrado a comportamientos que no les ha sido fácil cambiar, a pesar de la existencia de razones doctrinales que las obligaban a ello, y se han dejado llevar por esquemas de cuyo cambio no han comprendido la importancia, incluso en los casos en los que se han criticado la herencia y los desmanes colonialistas.
Si el colonialismo pudo imponer esos cambios a Estados, es porque en la mayoría de los casos se trataba de un colonialismo cultural de largo alcance, que basaba su obra en hacer desaparecer la identidad de países y pueblos, integrándolos en la “nación-madre” (es decir, el país colonizador). Para ello, necesitó mucho tiempo y tuvo que intervenir en aspectos importantes de la vida y la cultura, como cambiar la lengua y difundir los medios de comunicación con su propia lengua, su pensamiento y las supuestas virtudes del colonialismo.
En el caso de Iraq no existe nada de esto. Su situación actual es tan sólo una ocupación militar provisional que desaparecerá, con lo cual desaparecerán sus efectos. Pero las decisiones que toma la parte iraquí, que atañen a la personalidad del país y de su gente, deben tener en cuenta la especificidad religiosa y cultural y no se deben tomar de manera improvisada e irreflexiva.
El pueblo iraquí ha observado con extrañeza, y también nosotros, que se han determinado los viernes y los sábados como días de reposo semanal en Iraq. Esta determinación temporal no se corresponde con nuestros valores y nuestras tradiciones, en particular las islámicas, y nos recuerda lo que fueron los mercados de Iraq antes de 1948, cuando se paraban totalmente porque los judíos, en aquella época, los dominaban. Así pues, de no ser por las difíciles circunstancias que el país está atravesando, todo el pueblo iraquí se hubiera levantado con indignación para rechazar tales medidas. De todos modos, muchas voces de diferentes capas populares e incluso algunos miembros del Parlamento las rechazan.
Esta decisión introduce cambios en la personalidad del Estado iraquí, impulsándolo hacia una identidad vacilante y ambigua. El viernes había sido un día especial, y se puede hacer más importante añadiéndole el jueves, día durante el cual los fieles se dirigirían a los lugares religiosos, por ejemplo, para realizar sus rituales o para consagrarse a su culto. Es conocido que muchos iraquíes viven lejos de estos lugares religiosos y necesitan viajar y a veces pasar la noche en ellos, cosa que sería posible si tuviesen el jueves y el viernes como días de reposo.
Formo parte de los que rechazan el reposo durante los viernes y sábados, y me cuento entre los que aceptan los jueves y viernes por las razones siguientes:
La razón que se da para trabajar los viernes es que es necesario estar al ritmo de los mercados mundiales, pues es difícil que haya 4 días de reposo a la semana y sólo 3 de relaciones de trabajo. Este argumento, si es la única razón por la que se ha tomado la decisión en Iraq, no se basa en la realidad de la vida comercial ni en los logros de las comunicaciones y de la tecnología. Antaño, las comunicaciones se hacían mediante telegramas, que el cartero llevaba a su destino: era el medio más rápido, comparado con los demás medios postales. Después llegó el télex, que “transportaba” las cartas sólo en letras latinas, y seguidamente vino el “fax”, que transporta la foto de cualquier carta en cualquier lengua y cualquiera que sea su forma, pero sólo en blanco y negro. Y ahora tenemos las cartas electrónicas, los famosos “e-mails”, que han reducido el empleo de todos los demás medios, de modo que el correo se utiliza casi exclusivamente para el envío de paquetes, intercambios comerciales y tarjetas postales.
La característica de las cartas electrónicas es que se pueden escribir y enviar a cualquier hora del día y de la noche y desde cualquier lugar y, en unos segundos llegan a la bandeja de entrada del destinatario, el cual puede leerlas y responder en el momento en que lo desee y como lo desee.
El comercio mediante Internet es el mejor tipo de comercialización. En efecto, la mayoría de las grandes empresas, a no ser que sean todas, exponen sus productos y servicios en sus portales de Internet. Cualquier persona equipada con los modernos instrumentos necesarios puede visitar sucesivamente estos portales sin tener en cuenta ni el lugar ni el tiempo, y ver de este modo las mejores ofertas, precios y condiciones. Los organismos y empresas, cada vez más, derivarán hacia sus portales de Internet para responder a las preguntas individuales, satisfacer las solicitudes u ofrecer lo que los comunicadores piden.
La ilusión sobre la cual se ha tomado la decisión de hacer de los viernes y sábados días de reposo semanal en Iraq no responde al proceso de globalización, ya que las comunicaciones con el mundo no dependen ni del tiempo ni del lugar, y ello en todas las partes del planeta. Por otra parte, los horarios de trabajo en Bagdad difieren totalmente de los de Europa, América y Asia, pues donde es de día a determinada hora, es de noche en otro lugar a la misma hora, por lo que la cuestión del tiempo no tiene ninguna importancia para las comunicaciones entre las diferentes naciones. Finalmente, en vez de someterse a la influencia de Occidente a expensas de nuestras creencias, debemos empujar los Estados islámicos que no adoptan los viernes como día de reposo a que lo hagan, junto con los jueves como días de preparación para los rituales de los viernes, ya que para los musulmanes el jueves tiene más sacralidad que el sábado.
Este hecho debe necesariamente ser decidido en las reuniones del Congreso Islámico, para que el conjunto de los Estados islámicos se comprometan a adoptarlo. Éstos representan la mitad de los Estados del mundo y la tercera parte de su población, además de ser en su mayoría pueblos consumidores y no productores, a sabiendas de que los productores son los que buscan los mercados, y no lo contrario.
Por todo lo dicho arriba, pido y espero que los jueves y viernes sean días de reposo oficial y que ello esté determinado en las constituciones y no se deje al albedrío de los sucesivos gobiernos. Al mismo tiempo, los Estados que en la actualidad tienen sábados y domingos como días de reposo deben reflexionar sobre el mismo tema, porque si nuestra propuesta es correcta para nuestro gobierno iraquí, lo es también para los demás casos, sobre todo cuando los musulmanes representan la mayoría de la población y que el Estado se considera islámico.
La importancia de este tema se hace patente cuando miramos hacia las generaciones venideras. Las actuales generaciones pueden vivir situaciones de vacilación, pero conocen la importancia de los viernes como día de reposo, pues la han conocido desde muy temprano, pero las futuras, que se verán ante las perspectivas globalizadoras, podrían perder su identidad, su especificidad religiosa y cultural y podría desaparecer de su sensibilidad el valor del viernes, y eso las llevaría a no aprovechar la sacralidad de este día, ni cumplir con el deber que les incumbe. El viernes ya no desempeñaría el papel unificador que actualmente tiene en las oraciones especiales y rituales particulares.
La unificación de los viernes como días de reposo en los Estados islámicos ayudará, con toda seguridad, al desarrollo del turismo y viaje entre tales Estados. El turismo y la comunicación, en efecto, son la llave para entrar en el mundo del trabajo, el comercio y el desarrollo económico entre países vecinos a los que unen vínculos religiosos, patrióticos y de vecindad. Los pueblos de los Estados que no tienen los viernes como día de reposo se adaptarán a los días de reposo de los Estados islámicos, pudiendo todos disfrutar de los placeres de la vida (durante esos días de reposo) haciendo turismo.
Se ha acabado el tiempo del hombre que vivía para trabajar, ahora es el tiempo del hombre que trabaja para vivir. Las horas de trabajo semanales se van reduciendo, llegando a las 32 en algunos países, lo que equivale a 4 días de trabajo a la semana, y muchas personas trabajan menos que eso, por lo que cabe la pregunta: ¿qué argumentos les queda a los que defienden y difunden la idea del reposo semanal fuera de los jueves y viernes?
Decimos todo esto en defensa de la identidad, cultura y personalidad de los países islámicos, y para evitar que las generaciones futuras se difuminen en un mundo que está perdiendo su diversidad y tomando formas ambiguas y capciosas.
Le pido a Dios todopoderoso que ayude a todos para seguir el camino de la fe, de la seguridad y tranquilidad.
Dios decide del éxito de todos.
A. S. Shakiry
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