El fénix renace de sus cenizas
Una frase que le gustaba al escritor estadounidense Ernest Hemingway es: «Puedes destruir al hombre, pero no aniquilarlo». Otra de sus frases favoritas era: «Al hombre no lo aniquila su enemigo, se aniquila a sí mismo». Ningún ejemplo puede ilustrar mejor estas dos frases que el heroísmo del pueblo libanés, por una parte, y el derrotismo de algunos regímenes árabes, por otra parte.
La resistencia de un país pequeño, víctima de un ataque feroz con una maquinaria de guerra de las más modernas, es la materialización de un espíritu heróico, un heroísmo que ha puesto de manifiesto la ignominia de los que temblaron de miedo sin que su enemigo hubiese siquiera pensado en atacarles.
El Líbano es uno de los países árabes más bellos: tiene paisajes espléndidos, una naturaleza alegre, un pueblo admirable, educado y extremadamente cívico. Es una tragedia ver cómo los países que dominan la comunidad internacional dejan que el Líbano y su pueblo sean destruidos.
En cualquier caso, el Líbano ya ha vivido numerosas situaciones de destrucción durante las últimas décadas, pero siempre logró resucitar de sus cenizas, como si fuera una materialización del fénix. El fénix es un ave que representa un pueblo que ama el trabajo, que ama la vida, que está dispuesto a continuar su caminar a pesar de todos los obstáculos. Y es un orgullo ver cómo los obreros y funcionarios de nuestra imprenta en Beirut (la imprenta Raidy) siguieron buscando un nuevo diseño para nuestra revista a pesar de estar rodeados por el fuego y la metralla.
La revista ‘Turismo Islámico’ tomó la iniciativa de reunir donaciones para ayudar a reconstruir el Líbano desde la primera semana de la infame invasión y desde luego estamos dispuestos a seguir otorgando al Líbano todo el interés mediante los informes y noticias que publicamos en nuestro portal electrónico. Si desean participar en las donaciones, se ruega contacten con nosotros en nuestro portal www.islamictourism.com.
Este nuevo número de la revista es la culminación de cinco años de vida. Tenía personalmente mucho que decir con ocasión de este aniversario, pero los últimos acontecimientos nos obligaron a cambiar las prioridades.
El primer punto consiste en indicar que hemos cambiado el diseño de la revista. El segundo es que deseo agradecer a todos los amigos que trabajan en nuestra revista, editándola en francés, español y alemán. Deseo, en particular, resaltar la labor de los entrañables autores que nos entregan gratuitamente sus artículos y fotografías y que me han apoyado sin nunca desfallecer.
También, cómo no, deseo agradecer al editor, el señor Al-Shakiry, la gran confianza que deposita en mí, así como a dos señoras cuya ayuda me es particularmente entrañable, a saber Eman Abbas, secretaria de nuestra sede central en Londres, y Samira Benlaidi, secretaria de nuestra corresponsalía en Casablanca. Y no puedo dejar de expresar mi reconocimiento a todos los que nos representan en nuestras oficinas y a sus colaboradores en Bagdad, Dubai, Omán, El Cairo, Mainz y Casablanca.
Gracias sinceras a todos desde lo más hondo de mi corazón, deseando a todos más éxitos y un futuro brillante.
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